PRODUCTOS QUE NOS HACEN ENGORDAR SIN SABERLO: LOS OBESÓGENOS

PRODUCTOS QUE NOS HACEN ENGORDAR SIN SABERLO: LOS OBESÓGENOS

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¿Qué  son los obesógenos? 

Son productos químicos presentes en el medio ambiente, en numerosos productos cotidinos o sea, que utilizamos a diario e, incluso, en alimentos. Es posible que provoquen alteraciones en el metabolismo y nuestras hormonas que nos llevan a ganar peso.
Dado que la dieta y sedentarismo no parecen explicar por sí solos el aumento de la obesidad, los científicos exploran la posibilidad de que existan otros factores que jueguen un papel complementario, y que afecten por igual a humanos y animales.
En 2002, Paula Baille-Hamilton, profesora de la Universidad de Stirling (Escocia) especialista en toxicología y metabolismo humano, firmó una polémica investigación en la revista Journal of Alternative and Complementary Medicine, en la que aseguraba que existía una relación causal entre el aumento de los agentes químicos ambientales y el aumento de la frecuencia de la obesidad en la población. Poco después se acuñó el término obesógenos para nombrar a estas sustancias químicas.

La mayoría han aparecido en el medio ambiente durante los últimos 100 años, por lo que su influencia sobre este está aún lejos de conocerse por completo.
Pese a esto, numerosos estudios in vitro, sobre animales de laboratorio y en humanos realizados en la pasada década evidenciaron que muchas de estas sustancias presentes en el medio ambiente o en la dieta pueden interferir con el complejo mecanismo de señalización neuroendocrina produciendo efectos adversos: entre otros, probablemente, la obesidad.

Los obesógenos reprograman cómo funcionan nuestras células de dos maneras principales: pueden promover la acumulación de grasa elevando el número y el tamaño de las células adiposas o aumentando el apetito, o pueden hacer que sea más difícil perder grasa al cambiar nuestra capacidad de quemar calorías.
Estudios previos han identificado estos productos químicos presentes en muchos productos cotidianos, como pesticidas, plásticos, retardantes de llama, revestimientos repelentes en utensilios de cocina y ropa, y edulcorantes artificiales.
Los grupos de investigación, de las universidades de Aveiro y Beira Interior, en Portugal, dirigido por Ana C. Sousa, revisaron encuestas epidemiológicas existentes y nuevas y estudios con animales, y mostraron que las fuentes más importantes de exposición a los obesógenos en interiores son la dieta, el polvo doméstico y productos de la vida cotidiana como productos químicos de limpieza.
Donde se encuentran
Según ellos, Los obesógenos se pueden encontrar casi en todas partes y nuestra dieta es una fuente principal de exposición, ya que algunos pesticidas y edulcorantes artificiales son obesógenos. Igualmente, están presentes en plásticos y productos domésticos, por lo que reducir la exposición por completo es extremadamente difícil, pero hacerlo no solo es factible, sino también muy simple.

Humo de cigarro.
Contaminación del aire.
• El tributilestaño.
• Retardantes de llama.
• Ftalatos, una amplia clase de productos químicos que se añaden a muchos productos de consumo para hacerlos más suaves.
• El bisfenol A.
• Algunos pesticidas.
• Bifenilos policlorados (PCB), productos químicos industriales que se utilizaron ampliamente en el pasado en productos como pinturas, cementos, balastos de luz fluorescente, selladores y adhesivos.

¿Cómo evitarlos?
Con base en los hallazgos de la revisión, los investigadores sugieren recomendaciones específicas para reducir la exposición a los obesógenos, como elegir alimentos frescos sobre productos procesados con listas largas de ingredientes en la etiqueta -cuanto más larga es la lista, es más probable que el producto contenga obesógenos- y comprar frutas y verduras producidas sin pesticidas, como productos certificados orgánicos o locales libres de pesticidas (fijarse en su procedencia).
También aconsejan reducir el uso de plástico, especialmente al calentar o almacenar alimentos, apostando en su lugar por recipientes de vidrio para los alimentos y bebidas. Además, apuestan por quitarse los zapatos al entrar a la casa para evitar introducir contaminantes en la suela de los zapatos, pasar la aspiradora con frecuencia, usar filtros de partículas de aire de alta eficiencia (HEPA) y un paño húmedo para quitar el polvo de casa con frecuencia.
Quitar o minimizar la presencia de alfombras en el hogar o el trabajo, ya que tienden a acumular más polvo y evitar productos de limpieza cuando sea posible, o elegir aquellos que no contienen obesógenos son también otras propuestas que plantean estos expertos. No obstante, se necesitan más estudios para proporcionar evidencia inequívoca de cómo los obesógenos contribuyen a la epidemia de obesidad.
Los adultos ingieren aproximadamente 50 mg de polvo todos los días, y los niños dos veces más, por lo que mantener la casa limpia es una medida muy efectiva. Hay que usar un paño húmedo para quitar el polvo de los muebles, en lugar de un producto de limpieza que pueda contener más de estos productos químicos.
En resumen, es imposible evitar la exposición completa a estos productos químicos que nos rodean por doquier, pero si podemos con pequeños gestos, disminuir el nivel de los mismos en nuestra vida cotidiana.

 

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***Cómo actúan los obesógenos
Estos químicos no provocan directamente la obesidad, pero pueden aumentar la sensibilidad o susceptibilidad a ganar peso, especialmente cuando las exposiciones ocurren durante el desarrollo temprano, es decir, en un feto o durante los primeros años de vida, ya que es entonces cuando se crean los mecanismos de control de peso del cuerpo.
Los expertos consideran que los obesógenos pueden funcionar de distintas formas:
• Pueden cambiar la forma en la que se desarrollan las células de grasa de una persona, lo que significa que pueden elevar la capacidad de almacenamiento de grasa o el número de células de grasa.
• Hacer más difícil mantener un peso saludable, al modificar la manera en la que el cuerpo regula las sensaciones de hambre y plenitud o elevar los efectos de las dietas altas en grasas y azúcar.
• Modificar la cantidad de calorías consumidas y alterar el equilibrio energético en favor del almacenamiento de grasa.
Un breve catálogo de obesógenos
La investigación avanza lentamente, y no cabe duda de que es difícil encontrar financiación cuando tus estudios van en contra de la industria química, gran parte de la industria agroalimentaria, y las convenciones de la mayoría de nutricionistas. Pese a esto, después de una década se han alcanzado algunas conclusiones, y, tal como recoge la revisión de García-Mayor, estas son las sustancias sobre las que se dirigen todas las miradas.

***La Genisteina
Es una isoflavona con propiedades antioxidantes, que se ha utilizado como antihelmíntico, para tratar la infestación por lombrices. Se encuentra de forma abundante en la soja. Los científicos han comprobado que la sustancia, en dosis similares a las que podría consumir cualquier humano que incluya la soja en su dieta (es decir, casi todos los orientales, y cada vez más occidentales), resulta obesogénica en ratones. Otros estudios han comprobado que la sustancia altera la distribución de la grasa corporal en mujeres postmenopaúsicas.

***El bisfenol A (BPA) se emplea ampliamente en productos industriales y de consumo, como por ejemplo, los plásticos con los que se envasan los alimentos.
Es de largo el obesógeno más estudiado, sobre el que recaen más evidencias científicas y, además, el que afecta en mayor medida a la población, dado su amplio uso en productos industriales y de consumo. En cultivos de adipocitos humanos se ha observado que el BPA inhibe la liberación de la adiponectina, un protector del organismo sobre muchos de los componentes del llamado síndrome metabólico.

 

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***Los Ftalatos entran en contacto muy a menudo con la población por estar en plásticos -envases de comida o cortinas de baño, por ejemplo-, juguetes, lubricantes, productos de cosmética y de higiene personal, detergentes y productos de limpieza del hogar, entre otros productos. En un estudio epidemiológico en hombres se detectó una correlación positiva entre la concentración en la orina de estos compuestos orgánicos sintéticos derivados del ácido tálico y el perímetro de la cintura. También se han asociado dos trastornos vinculados con la diabetes: síndrome metabólico (factores de riesgo como obesidad abdominal, glucemia y presión arterial elevada, que padece el 31 por ciento de la población adulta española) y resistencia a la insulina. Se considera que la exposición a niveles inadecuados y en momentos del desarrollo, sobre todo en la etapa fetal y la infancia, influyen en la obesidad y la diabetes.
*** Medicamentos Desde hace años se sabe que algunos fármacos llevan a ganar peso, como algunos antidiabéticos y antipsicóticos. Sobre la mayoría de los señalados como posibles obesógenos existe evidencia de su aparente asociación con el aumento de peso gracias a investigaciones realizadas en tejidos y en animales, «pero existen muy pocos datos de estudios en humanos que permitan establecer definitivamente su papel como obesógenos«, según concluye una investigación realizada por expertos de la Universidad de Vigo y publicada en la revista ‘Endocrinología y Nutrición’, de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición.
No obstante, no está de más saber dónde se encuentran para intentar evitar adquirir productos que los contengan, sobre todo durante la gestación y prevenir el contacto de los niños con ellos ya que, como hemos explicado, son las etapas más vulnerables a los disruptores endocrinos.

***El tributilestaño (TBT) es un agente que contamina el medio ambiente de manera continua al emplearse en la industria de la madera, los sistemas de conducción de agua -tuberías de cloruro de polivinilo (PVC)-, las embarcaciones y como fungicida en los alimentos, por ejemplo. Investigaciones y expertos apuntan a que este agente, con un contacto amplio y frecuente con un gran sector de la población, actúa activando receptores importantes para la adipogénesis -formación de adipocitos- o desencadenar un proceso que lleva al aumento de cortisol, también implicado en la adipogénesis, entre otros efectos.

 

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***Los parabenos se emplean muy a menudo en los productos de cuidado personal porque ayuda a su conservación –desodorantes, maquillaje, champús y acondicionadores, cremas solares, pasta de dientes-. Se trata de sustancias químicas que poseen propiedades similares al estrógeno, una de las hormonas más asociadas con el desarrollo del cáncer de mama y también en el aumento de peso. Otro posible obesógeno que ayuda a prevenir el deterioro de los productos pero que está también vinculado con alteraciones del sistema hormonal son las benzofenonas, muy presentes en los filtros ultravioletas de las cremas solares.
***Los pesticidas organoclorados -por ejemplo, el dicloro difenil tricloroetano (DDT), que a pesar de haber sido prohibido en 1975 todavía se detecta en la población. Además del DDT, otros de los más conocidos son los PCB (bienios policlorados) y las dioxinas -generadas intencionalmente para su uso-. Los alimentos más ricos en grasas animales presentan mayores niveles de contaminantes organoclorados.
Cómo evitar la exposición a los obesógenos

Dados sus posibles efectos, los expertos recomiendan intentar minimizar las exposiciones a químicos ambientales, a pesar de que resulte complicado al no saber dónde están o qué productos los contienen. En todo caso, aconsejan:
• Coma frutas y verduras frescas y a ser posible orgánicas.
• Reducir la ingesta de carne.
• Disminuir el uso de plásticos o productos que los contengan.
• Dar a los bebés y niños agua en recipientes de cristal en lugar de plástico.
• No utilizar plásticos en el microondas.
• Comprar muebles que no hayan sido tratados con retardantes de llama.
• Elegir productos de higiene personal sin fragancia.
• Emplear sartenes de cerámica en lugar de teflón.

 

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Fuentes:

-El Confidencial (Miguel Ayuso),
– Muy saludable, Sanitas, (Maria Hualde

-Clínicacisen, Sevilla

-Universidad de la Rioja

Aula médica. 

 

 

 

Las fotos pueden tener derechos de autor. Lo desconozco porque no consta. Si alguna lo tuviere, que el autor se ponga en contacto conmigo y la retiro de inmediato.

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