Se acabó.

“Se acabó el tiempo de las castañas. Se acabó el tiempo en que juntos paseábamos por la penumbra del bosque. Se acabaron aquellos besos encendidos, que apretaban nuestros labios y ensordecian nuestras mentes. Cuando ríos de pasión corrían por nuestros cuerpos, y nuestra boca humeaba. Nuestros ojos tenían conversaciones secretas que nosotros desconocíamos, hasta que en un parpadeo los haciamos enmudecer.
Nuestros pies gélidos pisaban hojas que crujian, y alguna vaina pinchuda de castaña reseca por el sol. Su fruto nos esperaba en casa, asado al fuego en la antigua olla con agujeros. Entonces escuchabamos el gemido de frío de las ramas de los castaños, que nos gritaban “llévame”. Alguien les habia dicho que en los hogares hacia mucho calor. No sabian ellos que ese fuego era su cuerpo pasto de las llamas.
Se acabó el tiempo de las aromáticas castañas asadas, de los paseos de la mano, de los besos ardiertes que expulsaban vapor. Empezó el tiempo de los pobres árboles engañados, que despojados de su abrigo, y expuestos solos a las inclemencias, te ruegan que los tales los brazos para calentarse en la pira que consumirá sus vidas.”
-Victoria Suéver-
@victoria.suever 11.1 2020
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